Uchimura continúa agrandando su leyenda

Si alguien pensaba que Kohei Uchimura se había cansado de competir después de los pasados Juegos Olímpicos, queda claro que estaba más que errado. No en vano el gimnasta japonés, el mejor de los últimos 20-25 años y uno de los mejores de toda la historia de la gimnasia, sigue en pos de aumentar su ya legendario palmarés al imponerse en la final masculina de los Campeonatos del Mundo de gimnasia artística 2013, que se celebran en la ciudad belga de Amberes.

Foto: KYODOUchimura, que no pierde una competición desde los JJ.OO. de Pekín 2008 —y allí fue segundo superado por el ídolo local Yang Wei—, ha ganado su cuarto oro mundialista consecutivo con casi dos puntos de ventaja sobre su compatriota Ryohei Kato, siendo tercero el veterano alemán Fabian Hambüchen en una final en la que Fabián González ha sido undécimo y Néstor Abad, vigésimo.

Insaciable… Y casi perfecto

Da igual que a sus 24 años completara el ciclo perfecto entre 2009 y 2012, y mucho menos que ya esté formando una familia, lo que suele hacer que muchos campeones se replanteen su futuro en la alta competición. El “Emperador de la Gimnasia” no sólo no se ha retirado, sino que sigue deleitando al público con su magistral elegancia, no exenta de una efectividad que, por mucho que pase el tiempo, continúa sorprendiéndonos.

Esta noche Uchimura ha vuelto a hacer un “pleno al 15” con seis puntuaciones por encima de esa cifra. Y no sólo eso: salvo el caballo con arcos (15,133) y las anillas (15,100), su nota mínima ha sido de 15,333, obtenida en salto y paralelas. Y todo, repetimos, con la misma gimnasia vistosa de siempre, arriesgando sin temor al fallo desde su primera diagonal en suelo hasta la salida de la barra fija, y haciendo nuevamente honor al apellido “artística” de la especialidad. Salvo que surja inmediatamente otro fenómeno como él, Uchimura puede seguir ganando oros y haciendo disfrutar hasta que, literalmente, tenga que apoyarse en el bastón.

Más allá del bello espectáculo de Uchimura, competitivamente hablando la final centró todo su interés en la lucha del segundo hacia abajo; una pelea por los otros dos puestos del podium que se decidió, casi como es tradición, por eliminación. La barra, siempre tan espectacular como imprevisible y traicionera, dictó sentencia descartando primero al ucraniano Oleg Verniaiev en la cuarta rotación —un 11,833 le acabó condenando al 15º lugar—; y al norteamericano Samuel Mikulak en la última. Éste no se cayó, pero su parón en mitad del ejercicio (13,766) le acabó privando de una medalla que parecía segura, a tenor de su rendimiento a lo largo de toda la final. Mikulak acabó sexto. Así pues, Kato completó el doblete nipón y Hambüchen acabó superando por el bronce al británico Max Whitlock.

Los españoles, desiguales

Por parte española, la “excelente” cobertura llevada a cabo por nuestra Radiotelevisión Española —que ha completado su maltrato a la gimnasia de los últimos años dejándonos sin la emisión de estos campeonatos— nos ha impedido seguir paso a paso la evolución de los nuestros, olvidados por los diferentes canales extranjeros que sí están emitiendo el evento.

A tenor de las notas, un error en las paralelas (13,200) es lo que ha privado a Fabián González, undécimo, de acabar entre los diez primeros —en barra terminó logrando un excelente 15,000—; mientras que a Néstor Abad le han impedido subir más allá de la 20ª posición el 12,825 del caballo con arcos, y el 13,400 de las paralelas. Aún así, supone todo un gran mérito para ellos después de los múltiples problemas federativos que todos nuestros gimnastas han venido sufriendo a lo largo del año.

Mañana tendrá lugar la final femenina, en la que parten como claras favoritas las dos estadounidenses —con el permiso de Aliya Mustafina—, y en la que esperamos y confiamos en que Roxana Popa nos brinde una notable actuación. Toda la suerte del mundo para ella.

Resultados completos de la final masculina:

http://www.fedintgym.com/microsites/13Antwerp/results/files/res/mag/MAG_Results_C2.pdf

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