Obituario: Yelena Shushunova

Esta mañana nos despertamos con la triste noticia de que la campeona olímpica de gimnasia artística de Seúl 1988, Yelena Shushunova, había fallecido durante la noche en su ciudad natal de San Petersburgo. Tenía 49 años de edad.

Yo albergaba la esperanza de poder coincidir algún día con ella como ya hice con sus otras dos compañeras del podio del concurso general de Seúl; no pudo ser, pero la recordaré siempre. Tengo grabadas en la memoria las imágenes en blanco y negro (porque las cintas de vídeo de esa competición las tenía en el sistema SECAM, el que se usaba en Francia y Japón, y nuestro reproductor era PAL) de sus ejercicios en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Las pasaba una y otra vez durante mi infancia y adolescencia porque me fascinaba esa competición en general y Shushunova, Silivaș y Boguínskaia en particular. Toda mi familia “conocía” a Shushunova y no puedo dejar de pensar en su fallecimiento como una pérdida personal.

Según Yelena Mijáilova, una de las portavoces de la Federación de Gimnasia Artística de Rusia, Shushunova fue trasladada ayer al hospital por su hermana y allí falleció durante la noche. Todavía no se conocen los resultados de la autopsia. De acuerdo con un informe preliminar la causa de la muerte serían las complicaciones de una neumonía.

Yelena Shushunova ganó cuatro medallas olímpicas, 11 medallas mundiales y y siete europeas para el equipo de gimnasia de la Unión Soviética. En los Campeonatos del Mundo de Montreal 1985 compartió ex aequo el oro del concurso individual con su compañera Oksana Omelianchik. También ganó el Campeonato de Europa de 1985, la Copa del Mundo de 1986, los Juegos Universitarios de 1987 y culminó su carrera con varias medallas en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

Pudimos verla hacer algo más de gimnasia en público en una gala celebrada en Madrid a finales de ese año olímpico y también en algunas exhibiciones en años posteriores.

Yelena Lvovna Shushunova (su nombre de pila también se transcribe como “Elena” y su apellido tiene múltiples transcripciones dependiendo de la ortografía del idioma al que se transcriba) nació el 23 de abril de 1969 en lo que entonces se llamaba Leningrado (hoy San Petersburgo). No se consideraba que tuviese un talento natural para la gimnasia, pero era fuerte y potente, y su capacidad de trabajo hizo que ya destacase como júnior a principios de los 80. Se entrenó bajo la tutela de Víktor Gavrichenkov.

La gimnasta rusa en activo Lilia Ajaímova (Akhaimova), que también tiene como entrenador a Gavrichenkov, le dedicó en su cuenta de Instagram un tributo a Shushunova. «Ella se entrenaba en la misma sala que yo, tenía el mismo entrenador. Qué triste perder a personas como ella. Su nombre se pronuncia todos los días en nuestra sala como ejemplo para los niños y niñas. Que la tierra te sea leve. Te recordaremos siempre».

El boicot de la Unión Soviética a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 hizo que perdiese esa oportunidad olímpica, pero trabajó para llegar a Seúl y allí conseguiría el oro por equipos y el oro al concurso general individual. Su batalla con la rumana Daniela Silivaș en esos Juegos es una de las rivalidades más memorables de la historia de los Juegos Olímpicos.

Shushunova fue además una gran innovadora en la gimnasia artística femenina. Tres elementos se conocen con su nombre: una suelta en asimétricas, un salto a decúbito prono en suelo y una entrada en barra de equilibrios. Además fue la primera gimnasta en realizar un salto yurchenco a volteo (mortal) extendido con pirueta y media, y una de las primeras en realizarlo con doble pirueta. También una de las primeras en realizar un doble volteo extendido en suelo.

En 2004 se la incluyó en el Salón de la Fama de la Gimnasia Internacional y al año siguiente en el Salón de la Fama del Deporte Judío Internacional.

Shushunova había permanecido en el mundo de la gimnasia y de los deportes como miembro de la Federación de Gimnasia de San Petersburgo y en la concejalía de cultura física y deportes de la ciudad.

Sin embargo, al igual que muchos otros deportistas de élite que han estado en lo más alto de los podios más importantes, le costó hacer la transición a la vida mundana. Según su padrino, Yuri Makushinsky, los cambios en su país, el descuido físico, las secuelas de los duros entrenamientos y el haberse quedado sola tras el fallecimiento de su marido y la llegada a la edad adulta de su único hijo al parecer no ayudaron a que Yelena consiguiese llegar a los 50 años de edad.

Shushunova en agosto de 2001

Se nos va otra gran dama de la gimnasia, pero su recuerdo permanece.

Fuentes:

Muchas gracias a Ulyana Zhukova por la ayuda con las traducciones.

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