China y dos ilustres, grandes triunfadores

Los gimnastas chinos recobraron en la primera jornada de finales por aparatos de los campeonatos del mundo gran parte del protagonismo que los éxitos sumados por Japón y Estados Unidos en las finales individuales les habían restado.

China se hizo con las tres medallas de oro que se le otorgaban como seguras; pero sin embargo en la primera final del día el protagonismo recayó sobre otra gran estrella, el incombustible Marian Dragulescu. El rumano abrió el medallero de las finales por aparatos sumando su cuarto título de campeón mundial en suelo, después de los obtenidos en 2001, 2002 y 2006. Dragulescu, que estuvo retirado durante unos meses después de los Juegos de Pekín, hizo su ejercicio con la elegancia que siempre le ha caracterizado, y se impuso al campeón olímpico, el chino Zou Kai —plata—, al israelí Alexander Shatilov —bronce—, y al reciente campeón mundial individual, el japonés Uchimura, que quedó fuera del pódium después de sacar un pie fuera en la primera diagonal.

La jornada prosiguió con la final de salto femenino, en la que el oro se lo llevó la estadounidense Kayla Williams, una de las jóvenes incorporadas por el equipo norteamericano. Williams ejecutó sus dos saltos de forma impecable, y se llevó el triunfo por delante de la campeona de Europa en este aparato, la suiza Ariella Kaeslin, y de la francesa Youna Dufournet, que se coló en la tercera plaza de forma casi inesperada. La máxima favorita, la coreana campeona olímpica Un Jon Hong, no tuvo su día y se cayó al realizar sus dos saltos, dificilísimos (6,50 de dificultad los dos), lo que la relegó a la quinta plaza.

El festival chino comenzó en una de sus grandes especialidades, el caballo con arcos. Allí el triunfo se lo llevó Zhang Hontao, el ganador de la Copa del Mundo en Madrid el pasado mes de diciembre, que deleitó al público con un ejercicio menos complicado que el de algunos de su rivales, pero mucho mejor ejecutado. Segundo, como en Madrid, fue el húngaro Krisztian Berki, y tercero, el australiano Prashanth Sellathurai.

En asimétricas, el oro quedó decidido muy pronto, ya que la campeona olímpica He Kexin fue la primera en salir, y como su ejercicio, archiconocido, le salió perfecto, a las demás sólo les quedó luchar por las otras dos medallas. Koko Tsurumi, con otro muy buen ejercicio, sumó la plata en este aparato al bronce conquistado en la final del concurso múltiple; mientras que para la tercera plaza hubo un empate entre Rebecca Brossy la joven rumana Ana Porgras.

Y si la jornada se inició con un gran éxito para un ilustre veterano, unas tres horas después, en anillas, se cerró con algo parecido. El oro, como era de esperar, fue, por supuesto, para otro chino, Yang Mingyong, que completó la serie de triunfos para su país; pero en el segundo ligar del pódium apareció, un campeonato más, aquél que continúa en activo pese a que sus sienes platean debido a sus canas. Me refiero al búlgaro Jordan Jovtchev que, cuando todos o casi todos le dábamos ya por retirado, se presentó en estos mundiales a los 36 años dispuesto a aumentar su palmarés. No pudo reeditar su título de 2001 por sólo una décima, pero su extraordinariamente meritoria segunda plaza parece indicarnos que su despedida aún no tiene fecha. A Yan y a Jovtchev les acompañó en el podium el ucraniano Olexandr Vorobiov.

Esta tarde, día de la clausura de los campeonatos, compite nuestro Isaac Botella, en salto. Mucha suerte para él.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.